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“Hay que mirar detrás del desempleo”

Semanario
Economía, Gobierno & Sociedad

Número 572 - 01/06/2014

Entrevista a la Lic. Pamela Mariel Natali (*)
La Entrevista

 

Hoy está en boga que los indicadores habituales no reflejan la realidad del mercado de trabajo ¿Cuál es tu propuesta ante esta situación?
Considero que los indicadores habituales son muy útiles para aproximarnos a la realidad del mercado de trabajo, sin embargo, existen ciertos ajustes que se pueden realizar para acercarnos con mayor fidelidad. Mi propuesta, por ejemplo, es tomar la tasa de desempleo brindada normalmente por el INDEC y corregirla para identificar además a los desocupados que pueden estar escondidos en la Población Económicamente Inactiva (PEI) o en la población ocupada. Entonces, intento medir lo que comúnmente se denomina desempleo oculto. 

¿Cuáles serían aquellos desocupados ocultos que se encuentran detrás de la PEI?
Entre los desocupados escondidos dentro de la PEI se encuentran aquellos “trabajadores desalentados”, o sea, que no poseen un empleo pero que han abandonado momentáneamente la búsqueda activa de trabajo por diversas razones: enfermedad, creer que en ese momento no van a encontrar trabajo, estar desanimado ante el fracaso de sus anteriores búsquedas, el cese anticipado de actividad, trabajadores desempleados que se encuentran realizando una formación profesional para perfeccionar sus conocimientos o reconvertirse para mejorar sus oportunidades de encontrar un empleo. En todos los casos, estos trabajadores que son potenciales ocupados desaparecen de las estadísticas de desempleo pasando a formar parte de la población inactiva.

Siempre se ha visualizado con mayor facilidad aquellos desempleados ocultos detrás de la inactividad, pero ¿Quiénes serían los que se encuentran detrás de los ocupados?
Según la Encuesta Permanente de Hogares, se supone que las personas en condición de desempleo pleno son aquellas que no tienen empleo pero lo buscan activamente. Implícitamente, se hace la hipótesis de que todas esas personas a pesar de no tener un salario, sin embargo, no dejan de recibir ciertos ingresos: indemnización por despido o retiro voluntario, seguro de desempleo, apoyo económico de sus familias y amigos o asistencia social pública o privada, que les permite sobrevivir mientras buscan trabajo.
Pero puede ocurrir que, mientras se presenta esa situación de ingresos insuficientes, los desocupados se ven obligados a aceptar trabajos temporales, precarios, de corta duración e inestables, o tratar de generar micro-emprendimientos donde se autoemplean, como estrategia alternativa de sobrevivencia. Se trata entonces de desocupados que buscan trabajo mientras están circunstancialmente empleados una escasa cantidad de horas o se encuentran haciendo “changas”. Como trabajan más de una hora remunerada en la semana de referencia, entonces estadísticamente se los cuenta entre los ocupados pero debería incluírselos entre los verdaderos  desocupados.

¿Qué pudo observar en el mercado de trabajo de Río Cuarto?
Los resultados que obtuve se pueden observar en la tabla adjunta en la que se expone además de la tasa oficial (A), dos tasas alternativas de medición del desempleo. Por un lado, la tasa de “Desocupación Revisada” (B) que agrupa a los desocupados plenos o “a tiempo completo” junto a los trabajadores desocupados desalentados y a los trabajadores subempleados que de manera involuntaria trabajan part-time. Pero otra medida alternativa es la utilizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que calcula la tasa de “Desocupación Corregida” (C) en la cual a los desocupados plenos se agregan los desocupados desalentados y la mitad de los trabajadores a tiempo parcial involuntarios.
Entonces, teniendo en cuenta una definición más amplia de la desocupación incluyendo a aquellas personas que están ocultas detrás de otras categorías como inactividad y ocupación,  podemos observar que los valores encontrados son sustancialmente más elevados. La intención es simple, aproximarnos lo mejor posible a la realidad de los trabajadores para que de su interpretación podamos brindar soluciones efectivas al problema del desempleo.
Finalmente, otra corrección importante se refiere a la lectura de los datos con cobertura trimestral. Río Cuarto al ser un aglomerado pequeño, entonces, sus indicadores deberían estimarse por semestre o por año de forma tal de intentar acercarnos con mayor precisión a los datos numéricos válidos. Así es que, a partir de la población de referencia en cada trimestre se calculó el promedio anual y, de allí, se midió las distintas tasas.

 
Docente en la FCE, UNRC
 
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